Folletos ecológicos
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domingo, 27 de julio de 2014

Mercyful halfsleeper

Sometimes...

Mercy appears as a bullet with a personal touch: Your A name engraved into its cold, metal body. Inside a cold, metal revolver. Below a cold, metal bed. Lying in a cold, metal building.

Simple as a it comes, the shiny tridmensional form rises upon a pitch-black abyss with a microdimensional dawn at the end of the gun's circular-shaped mouth.

You stare deeply into it, as the razor-sharp air is cutting your insides in this beautiful morning whose sun is shy and tries not to disturb you that much while peeking in your window.

It has a chilling effect on you: Promotes inner peace at a quite low price. You can't always find a sales on these old-fashioned weapons of the last ages where people were actually alive.

In this time, you were nothing but a living corpse dumped in this modern graveyard of time. Nothing bad, not even noticeable: There were a lots like you and they didn't mind at all. 

In fact, maybe I am one of those rotting zombies which roam into the bright darkness that surrounds this realm.

In fact, am I an awake being? How could I measure my level of awareness?

Yet, you may say I am a demi-dormeur (concept that fancy french whose surname I can't recall once told me) or a halfsleeper, in modern english; a person who isn't awake yet it is realizing it isn't asleep as well. 

The passenger between two worlds, quite away, falling into the endless void of non-existence.

[...]

You fell asleep.

And suddenly the alarm's clock appeared as fast as your sudden realization:

... yet I pulled the trigger for you, giving away a personal piece of mercy, the parachute for the endless void you were trapped in.

No need to thank me... yet, you didn't tell me nothing anyways.

~

Parce que je t'aimé beaucoup que je t'ai envoyé ma seule fils, dont le nom tu as partagé avec elle, à te racheter de ce monde du péché où nous deux vivons.

Maintenant, je me trouve seule sans toi ni elle, comme le solitaire demidormeur pieux qui a devenu fou grâce à la balle de mon sang...

Parfois.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Magia

Hace unos días, por motivos fuera de mi comprensión actual, invité a una chica linda de mi carrera a tomar un café. Clásico y dulzón protocolo social para demostrar interés en una fémina, el cual para mi graciosa fortuna, fue correspondida con ese esperado, afirmativo e inequívoco "Sí"

Acabo de regresar y -algo- dentro de mí me dice que la experiencia debe ser compartida en este espacio para tener un lindo recuerdo de ella para la posteridad, oh sí... ¿Cuántas veces dentro de [¿Qué serán?] 50 años leeré este recuerdo plasmado electrónicamente? No lo sé, sin embargo, sé que la impresión me traerá un ameno recuerdo que, espero yo, dé paz a una futura y atormentada alma atrapada en carne.

En fin, que la cita era a las 4 pm (una hora decente para gente decente como éramos ella y yo) en un garito cafetalero hipster de esos que tanto pululan hoy en día en las plazas juveniles: Centros de atención para los bolsillos que religiosamente los padres llenan para suplir la falta de interés en los hijos. Brillante y sólido establecimiento como muñeca de porcelana, pero a su vez, vacío por dentro (en una forma metafórica)

Pero regresando al tema... ejem, como es costumbre de Reinhardt, él llegó una media hora antes y se digno a conocer el terreno: The Hunter shall know about the landscape where the Prey will be before her arrival. O algo así. El punto es que estuve vagando en la sección de libros de una tienda departamental, viendo una colección de la Editorial Tomo que se caracterizaba por estar a menos de cuarenta pesos mexicanos en promedio por título. Una ganga por buena lectura que nunca muere en esa celulosa barata y tinta que te expresan las palabras de Huxley, Nietzsche, Sartre, Hemingway y demás autores selectos.

Ya habían pasado 25 minutos de escudriñar entre esos inmortales títulos cuando consideré propio acercamente al citado establecimiento de café, busqué una buena mesa para dos (pues el lugar estaba semi-vacío y lo peor que puedes hacer cuando tienes una cita es buscar una mesa grande... no, no; debes hacer que la experiencia entre esa persona y tú sea unidireccional y no haya paso para distracciones), me senté y esperé unos 10 minutillos más jugando en el móvil.

Llegó ella, a quien por motivos lúdicos llamaremos Mai-chan. Una chica muy inteligente, que gusta de charlar conmigo en inglés en la univerisidad y en whatsapp (quizás por practicar el idioma, quizás por pretencionismo) pero en todo caso, ¿Quién demonios hace eso en esta ciénaga olvidada del ojo de Dios? Nadie, excepto ella quien, muy curiosamente, no es originaria de Reinburgo. Oh Mai Gah~ (citando a Osaka de Azumanga-Daioh), Mai ciertamente era especial. Olvido mencionar que ella también ve una que otra serie de anime japonés [sic; me permito el pleonasmo] que veo yo y que dibuja bastante bien en el estilo nipón del país del sol naciente [sic, vamos 2-0 con pleonasmos innecesarios]. De carácter amigable, pero firme; de sonrisa sincera, pero mirada certera Mai es una chica que no podrá resaltar a primera vista, entre tanta fémina voluptuosa que uno se topa en la Universidad, pero es de esas que, si te topas y llegas a conocer un poco, te engancha por ese misterio simple que es sencillamente ella. Y lo admito, cuando la conocí un poco más despertó mi total interés.

Básicamente, quería conocerla un poco más... más... more... mehr... Ich möchte mehr, bitte, Fräulein~

Entonces, ella llegó. Me levanté a saludarla y caballerosamente (de nuevo, como dicta el protocolo) intenté fallidamente acomodar su asiento frente a mí, al final ella lo acabó acomodando para sí y ambos reímos nerviosamente. Llegó la mesera agradable que hacía tiempo me estaba acosando con la mirada y ordenamos nuestras bebidas con infusión de cafeína: Ella pidió un capuccino y yo pedí un frappé (¿Les he dicho que no me gusta el café a menos que esté ridículamente dulce?).

Mientras llegaban nuestras órdenes, comenzamos a hablar del tema habitual: La escuela... ¡Digo! La universidad. Cómo nos iba en la carrera de medicina respectivamente, cómo habíamos sentido el último examen de Neurología, qué tal sentíamos al nuevo reemplazo de la profesora que se había enfermado gravemente, el hecho que estén remodelando el campus y demás cosas acordes a la Vie Quotidienne à la Université. Oh, je voudrais dis nous parlons en anglais aussi~

Llegaron nuestras bebidas y nos dimos una pausa merecida para saborear nuestros elixires respectivos, dejar que la 1,3,7-trimetilxantina ejerciera su acción premeditada sobre cada uno y darnos un respiro para recuperar la saliva. Nos sonreíamos entre trago y sorbo, entre sorbo y trago; eran ya las 4:35 pm aproximadamente y la cita (¡Oh! Qué palabra tan más amenazante y provocativa, pero a su vez seductora) iba viento en popa.

Seguimos hablando de, ahora, temas más cultos: Idiomas, etimologías, culturas ajenas, datos curiosos (que no sirven para un demonio, pero nos asombran de todos modos), bromas con temática de internet, etcétera. Llegó el temido momento del silencio incómodo... ese punto que es la piedra angular que define si es o no una cita exitosa. Pude haber salido con un tema más banal, haciendo una regresión más infantiloide que la esperada de parte mía, pero tomé Determinación de mis memorias y propuse lo siguiente.

Yo: Bueno.... como no parece que no hay ya temas de los cuales charlar, te propongo algo *ríe*
Ella: Jeje, veamos, te escucho, Rein.
Yo: Mirémonos fijamente un rato y digámonos que es lo que vemos.
*Ella accede*

Estuvimos mirándonos un buen rato, apreciando las imperfecciones faciales del otro, pero sin decir palabra al respecto. Un acto curioso, pues no es algo normal (o de llano, "usual") ver a alguien más, en plan estático, durante más de 10 segundos... algo te dice que no está del todo bien, pero en nuestro caso dejamos de lado esa sensación por cosa de unos minutos hasta que yo empecé a sonreír (quitando la cara seria/analítica que tenía) y ella me siguió. Al final, ambos acabamos con risitas nerviosas y un poco de rubor.

Yo: ¿Y qué viste, Mai?
Ella: Hmm... sólamente tu cara, uno que otro punto negro y tus ojos oscuros. Algo así como un varón latino promedio, de 19 a 20 años, nervioso por tener una cita con una chica, jajaja. No te culpo, no te culpo...
Yo: ¡Oye! Jaja, si también a ti te vi algo nerviosa mientras intentaba analizar tus lindas facciones. Mira que enfocarse contigo mirándome es difícil, por tu penetrante mirada.

Volvimos a reír nerviosamente y nos tomamos de la mano, el hielo se estaba rompiendo a pasos vertiginosos... ahora es cuando les recuerdo/comento que yo uso lentes y, de paso sea dicho, ella también.

Yo: Ahora... toca vernos sin las gafas. Ya sabes, no es lo mismo ver la vida a través de un cristal.
Ella: Oh... *se sorprende un poco* Claro, claro.
*Ambos nos quitamos las gafas y miramos*


Podrá ser la miopía, pero juro que ella me estaba viendo de una forma más provocativa... tiernamente provocativa. Como una cachorrita juguetona que quiere pasar horas divirtiéndose sin importar lo que pase a su alrededor.

Adjudicándome sin palabras el acercarme por mis problemas de la vista, me acerqué poco a poco a ella con mis ojos fijos en los suyos. Cada respiración, cada latido más cerca de su manifestación física de existencia.

*Ya estando peligrosamente cerca de Mai, casi sintiendo su agitada respiración*

Yo: ¿Sabías que lo esencial es invisible a los ojos...? Cerremos nuestros párpados y miremos -eso- tan esencial que hay entre nosotros dos.
*cierro mis párpados*
*Ella cierra los suyos*
*apreto un poco sus manos, con firmeza pero sin fuerza*
*nos aproximamos*

-Y ocurrió la magia-

domingo, 27 de enero de 2013

Vår... så ropar mitt hjärta till dig.


Vagando entre las brumosas memorias de mi pasado con latencia
aquella hectárea de mi mente que no suelo visitar con tanta frecuencia
donde hallo cadáveres pretéritos, lápidas con nombres y recuerdos
que inútilmente exhumo, para renacer en agonía, a los cuerpos

Te recordé, escudriñando entre los empolvados rincones…
y no evitó la Nostalgia adentrarse en mí para pensar
en todo aquello que vivimos juntos
y que, sin embargo, ahora no significó nada

¿Me recuerdas acaso?

Este evento fortuito del pasado
o un espectro acosador que no dejará de atormentar
durante un tiempo, tal vez.

La nostalgia me ahoga lentamente
y la lluvia que nació de tus mejillas, se decía hoy a quemar
¿Cómo pasó todo esto? No sé

Tú evocabas la esencia de la primavera, esa época sumamente especial para mí
las olas de viento que ondearon a tu cabello han perecido en lo surreal
tú eras la primaveral esencial, esa persona evocada especialmente  suma para mí.
y tu sonrisa no es ahora más que un mal silencio en mi memoria actual

¿Quién eras tú, Primavera? La fortuna retórica de haberte conocido
en el momento entre viejos puentes lábiles del pasado,  oh, contigo
nexo entre las islas de piedra en un grisáceo mar de arena temporal
plexo de cuerpos de agua que brotaban un silbido ameno, musical

Pero ahora me hallo en el invierno de soledad, sin siquiera poder buscarte,
¡atado en las cadenas de la ignorancia! ¡atascado en el pozo del olvido!

Sepultada tú, como una antiquísima reliquia
de un infame y doloroso valor que remuerde
¿dejarás que yo de ti más me acuerde?
sé mi verdugo, mi condena, mi castigo
¿te alejarás en el perpetuo de la vida?
sé mi salvadora, mi recuerdo, lo vivido

Aunque haya viajado todo el Mundo, ahora
Primavera, no te hallo, mi corazón hoy te llora
yo te acompañaría y serías mi única prosa
me callo, en la senda mortal de piedras y rosas

Pero mi corazón hoy te llora.

sábado, 13 de octubre de 2012

Crónica de la Penuria

Pareciera como si el mundo hubiese cambiado radicalmente en tan solo tres días. Y es de sorprenderse cuán voluble es una sociedad (y creo que por ende un mercado) en el que el petróleo es de los pilares más importantes para su manutención. Dependíamos mucho del petróleo y ahora, que se acabó, la vida ha tornado un rumbo distinto:

*Hay una infinidad de automóviles parados, petrificados, carentes de su "sangre rosa" para moverse. Es increíble cuán inútiles pueden llegar a ser los vehículos sólo con la ausencia de la gasolina. Quizá las baterías les duren para poner música o bueno, como unos departamentos bastante prácticos. ¡Ja! No me sorprendería ver a familia durmiendo en ellos.
Aunque igual, nunca faltan los vándalos que se dedican a destruir vehículos. Sospecho que han de haber vehículos que todavía tienen una pequeña reserva de hidrocarburos... cuyo precio se ha disparado a casi los 500 dólares el litro. Sé que se pondrá mucho más caro el asunto, joder.

*La gente no sabe qué hacer, muchos (en especial los adultos mayores) hacen como si nada pasase. Siguen sus vidas libres de combustiones fósiles y creo que son los que menos se preocupan de ellos. Escuché a un señor bastante grande decir [literalmente] "Nos llevó el carajo a todos, pero yo ya voy para abajo y ustedes [los jóvenes] para arriba. No sé qué harán, pero deben pensar algo pronto."
Motivador.
Pero en cuanto a los adultos y algunos jóvenes, se dedican a hacer marchas en las ciudades para organizarse y ver qué hacer ante la incapacidad de moverse. Mi ciudad no es tan grande y creo que al menos fue bueno que no se progresara tanto en estos años... por lo menos, nos podremos organizar mejor.

*La comida y los medicamentos ya están escaseando. La gente hace compras de emergencia y los mercados están vacíos. Literalmente. Y las colas que se hicieron entre el primer y segundo día fueron eternas. Fue un regalo divino haber comprado cosas un par de días antes del aviso mundial del petróleo.

*También hay, como si fueran de ley, un grupo de conspiranoicos que culpan a los masones, los Illuminati, al nuevo orden mundial y blablablá de la penuria del petróleo [o "PP", para ahorrarse saliva]. Según ellos, es una manera de controlar y coercionar a la población para que se sometan en un futuro muy cercano a su voluntad. Ya saben, que todo depende del transporte y las comunicaciones.
Quisiera tirarlos por completo a locos, pero hay algo que no me gusta con esto del petróleo... espero que mis pensamientos sean ta irracionales como un elefante rosa bailando ska.

*Olvidé decirles que lo que ahora se usa para el transporte son las bicicletas, patines, patinetas, scooters y demás artilugios mecánicos. Lo cual ha hecho, para bien o para mal, a la ciudad un lugar más agradable y con menos ruido (omitiendo el sincronizado ruido de las cadenas de bicicletas en conjunto orquestal, claro). Aunque mucha gente se cansa rápido y puedo decirles que más del 40% no tiene una condición física idónea. Me incluyo. Mi condición apesta, pero creo que dentro de unos meses tendré unas piernas dignas de ser estoas griegas. "No hay mal que por bien no venga"

*Igualmente, ya han habido rumores de asesinatos en las zonas más marginales de la ciudad. Hay gente bastante loca allá afuera. Pero qué bueno que papá me dejó la escopeta y la sé usar. Ningún bastardo se meterá conmigo ni con mi casa.

Mis papás se fueron con mi hermano menor a vivir al rancho de mis abuelos. Aunque me ellos me querían llevar, yo me impuse para quedarme a cuidar la casa con mis abuelos paternos. Ellos no están en condiciones de viajar y alguien debe cuidarlos.

Tuve que dejar la carrera de medicina por obvias razones, aunque igual creo que ellos ya no están dando clases. Todo se ha paralizado y la vida urbana no será la misma. Inclusive, cuando se dio el anuncio hace dos días, ya venía venir algo así.

En fin. Yo me la paso bien con la escopeta [una belleza semiautomática Heckler & Koch alemana, por cierto] en un costado y el violín en el hombro.

Sé que podré sobrellevar esto, aunque sé que -algo- se va muriendo dentro de mí.

R. Langerhans.
Tercer día del mes Primae del 200X